El relato de Atvah (III)

Ella es tan humilde como el sol
renunció al palacio y se ocultó,
yo vi su grandeza y la seguí
me llevo a su lado y renaci.


(Atzmus: Ciudad de luz)


- Estos grabados datan de hace mucho tiempo. Textos, poemas, canciones. Todos ellos; testimonios de la grandeza de Atvah. Glorias pasadas cuya memoria solo quedo en estas ruinas.



Se escucha una voz al interior de la habitación. Una voz de mujer que rompe el silencio en medio de la oscuridad que se encierra entre estos muros. Su nombre es Veryl. Ella es al parecer la última habitante del reino. Fue testigo de la fundación, los inicios, la gloria y la desafortunada caida de Atvah.

No hace mención de los detalles; el solo recordar lo ocurrido hace que se quiebre su voz. Hay una gran pena en su relato. Cada palabra, cada frase resuena como un golpe. No alcanzo a ver su rostro; pero puedo imaginar su expresión llena de tristeza y añoranza.

Me cuenta que después de que todo el caos termino; se encerró a sí misma en este monasterio, cambio sus vestiduras por ropas negras e hizo un voto de tinieblas. Nunca más volvería a salir al exterior; sino hasta que la luz la arrebatará. 

- Que te ha traído hasta aqui?- me pregunta - Un propósito debe tener tu visita. Acaso también has perdido tu hogar; forastero? Has venido buscando un consuelo a tu pérdida?

No había pensado en la razón exacta de mi viaje. Solo seguí un rumor y emprendí el camino sin saber realmente hacia donde me llevarían mis pasos. Que me ha traído hasta aquí?

- He venido de muy lejos para hallar está tierra. He venido de muy lejos para hallar Atvah y ver su gloria con mis ojos a la luz del sol.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

El relato de Atvah (I)

Partisano