Partisano

Donde el agua se vuelve turbia
y el desierto se torna gris;
siempre la encontrarás
sentada al pie de un árbol.

Entre halagos y despedidas,
esculpiendo olas en el mar,
engañando a tontos marinos
que no saben nada del amor.

Donde el río encuentra su cauce
y los lirios pueden crecer;
me hallarás trazando rutas
sobre el suelo erosionado.

Escapando de la estela
que dejó ella al caminar;
cavare sobre la arena
enterrando fotografías rotas.

Una calle intransitable
desgastada de tanto andar;
me conduce a los recuerdos
de una juventud desperdiciada.

Para vivir en los límites
o quedarme donde estoy;
no hace falta una advertencia,
no hace falta que estés tú.

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